La propuesta de Prada para el próximo otoño-invierno 2008/09 va a provocar un terremoto en la industria de la lencería, similar al que causó Nicolas Ghesquière con sus florales en la presente temporada primavera-verano 2008. Miuccia retoma las transparencias y otorga el protagonismo más absoluto a los bordados lenceros. Su apuesta es sencilla, elegante, sensual y seductora, y alude sutilmente a ese lado oscuro, siniestro y un tanto dominatrix de la mujer que permanece aparentemente olvidado en su interior. ¿El zapato? Predominan las plataformas de silueta cónica que terminan en forma de stilletto, embellecidos por aletas decó de cuero y charol. Los bolsos y maxicolgantes adoptan los ruffles y la broderie que protagonizan la colección.
Otra dominatrix, mucho más lujosa y setentera, es la de Dolce & Gabbana. Al dúo de diseñadores le apetecía plantear una colección luxury a la italiana sin grandes complicaciones, y el resultado funciona. Lo más seductor de la propuesta radica en la calidad de unos materiales que rezuman lujo a primera vista. Se alterna una refinada interpretación de la impecable sastrería británica con una resolución de la propuesta romántica y basada en siete salidas de gala. El derroche de chiffon y tul en los vestidos de cóctel da fe de la capacidad creativa en las texturas, limitando una paleta cromática discreta en una colección que vuelve a recuperar los verdaderos colores de la época en la que caen las hojas.
El otoño que viene vuelve ese Gucci que nos entusiasma. Los opulentos jacquards y los tejidos tapestry con detalles en oro y pasamanería se alían con pantalones de estilo ecuestre y chaquetas de astracán que exhiben un sinfín de tachuelas, flecos y bordados de pedrería. Todo ello forma compone un orquestrado trabajo para actualizar en clave deluxe una estética que combina el glamour de los años veinte con el look de las groupies londinenses de principios de los setenta. La noche sintetiza los parámetros de gala que marcó Frida Giannini el las últimas temporadas, optando por suntuosos vestidos de cintura caída en terciopelo y crêpe de chine que incorporan preciosistas joyas estilo Fabergé.
Esperábamos que Missoni -maison conocida por su tradicional inclinación hacia las prendas de punto y estampados geométricos- presentase un extenso menú de diseños que incorporasen el citado tejido, ahora en tendencia. No ha sido así, y el motivo está bastante claro. Cuando se anuncian tiempos de crisis, la casa italiana ha optado por una propuesta serena -ponchos, chaquetas cruzadas de doble forro de cachemir y una serie de femeninos wraps- donde encontramos un poco de todo. Las faldas de visón rasurado se alternan con tops de patrones oversize que incorporan grandes estampados de motivos otoñales, como hojas y tréboles.
La inteligencia de Raf Simons, director creativo de Jill Sander, no tiene límites. Sabe que, para conseguir lo mejor de un creativo, hay que descolocarlo un poco. Así que el diseñador puso a su equipo manos a la obra, en busca de un objetivo muy concreto: "Pedí a los sastres que se encargan de los trajes pantalón que hiciesen vestidos y a los que cortan vestidos que hiciesen trajes", comentaba a Style.com. ¿El color? Ausente. Pero, a quién le importa cuando contempla el impecable trabajo de patronaje del director creativo de Jil Sander. El resultado es una serie de vestidos que se ajustan a la figura femenina como un guante y exhiben escotes asimétricos que se enroscan al cuello en forma de wraps. Los vestidos conforman, sin duda, la mejor apuesta para el día, y su nueva silueta, a media rodilla y de manga larga, convierte la colección en la mejor opción para la business woman.
Por Pedro Zozaya
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