El complicado resultado de las elecciones a la presidencia de Alemania dejaron a medio camino las esperanzas de Ángela Merkel de convertirse en la primera mujer que ocupa la cancillería alemana. Pero mientras su futuro político es incierto, su pasado es la historia de una de las trayectorias más fulgurantes de la política alemana.
Ángela Dorothea Kasner nació en Hamburgo el 17 de junio de 1954. Su padre, Horst Kasner, era un pastor luterano, que el mismo año de su nacimiento se hizo cargo de una iglesia de la Alemania del Este, por lo que toda la familia se trasladó a la localidad de Templin, un pequeño pueblo de la República Federal Alemana, situado a 80 kilómetros de Berlín.
La joven Ángela comenzó su formación en Templin, para después cursar estudios universitarios en la Universidad de Leipzig, entre 1973 y 1978, optando por la rama de Físicas. En esta época comenzó a mostrar interés por la política, aunque como ella misma reconoce, su estancia en la RDA ha marcado su ideología, ya que desde pequeña estuvo obsesionada por los países del oeste, sobre todo por Estados Unidos, y en numerosas ocasiones debió ocultar sus opiniones. Muy joven se inscribió en la FDJ, las juventudes del partido único de la RDA, donde era responsable de propaganda.
Todavía Ángela Kasner, completó su doctorado en esta especialidad en el Instituto Central de Química y Física de la Academia de las Ciencias, un prestigioso centro en el que pemaneció hasta 1990, especializándose en física cuántica. Durante esta etapa se casó con Ulrich Merkel, que también trabajaba en el campo de la investigacion científica y del que tomó su apellido, que aún conserva a pesar de que la relación se rompería tras cinco años de convivencia. Poco después de su divorcio, volvería a contraer matrimonio con el químico Joachim Sauer, profesor de la Universidad de Humbold, en Berlín, del que extrañamente no decidió tomar el apellido. Al contrario que otros políticos, prácticamente no acude a actos con su esposo.
1989 fue un año muy importante para Alemania, ya que, después de más de 40 años de división, el muro que separaba Berlín fue derribado y el este del país recuperó la democracia. Angela Merkel, influida por su padre, un ardiente defensor de la economía de mercado, se sumó al movimiento democrático y se unió al nuevo partido "Demokratischer Aufbruch" (Despertar Democrático), que se presentó a las primeras elecciones de la República Federal Alemana, siendo nombrada viceportavoz del nuevo gobierno de Lothar de Maizière. Más tarde se presentaría a los primeros comicios de la Alemania reunificada por el CDU, el partido democristiano, y se convertiría, en diciembre de 1990, en la ministra para la Mujer y Juventud en el gobierno de Helmut Kohl. Aquí comienza su relación con este político que sería clave en su trayectoria, ya que la tuteló durante todos los años que permaneció en el gobierno, incluso la llamaba "das mädchen", la muchacha. Merkel sería nombrada en 1994 ministra de Medio Ambiente y Seguridad Nuclear, dada su especialidad en este campo.
Cuando en 1999 cayó el gobierno de Kohl, ante la victoria electoral del actual canciller, Gerhard Schröder, Merkel se convirtió en la secretaria general de la CDU, a la que llevó a seis victorias en las siete elecciones regionales que se celebraron hasta 2002. Pero, al contrario de lo que se creía, no fue designada como candidata a la cancillería debido a las presiones de la Unión Social Cristiana de Baviera, un partido aliado de su formación, que no la quería en la cancillería. El candidato finalmente fue Edmund Stoiber, que perdió las elecciones.
Ángela Merkel se ha distinguido en la política alemana en estos últimos tres años, en los que ha liderado a los democristianos, convertido en partido principal de la oposición al gobierno de Gerhard Schröder. Éste carismático líder ha vivido sus momentos más amargos durante este periodo, debido a la difícil situación económica y social que atraviesa Alemania, y Merkel ha aprovechado esta coyuntura para transformarse en una de las voces críticas más apremiantes del país. Su programa político ofrece cambios, pero también un acusado recorte en política social que la ha alejado de una parte importante del electorado.
Merkel fue nombrada candidata de la coalición entre los democrisitianos del CDU y los socialcrsitianos del CSU a la cancillería el 30 de mayo de este año, momento en el que su imagen se popularizó en todos los medios de comunicación del mundo. Esta mujer, que nunca se ha caracterizado por un discurso feminista, ha tenido que hacer frente a los miembros de su propio partido, mayoritariamente masculino y de ideología conservadora. Las comparaciones con otras figuras políticas han sido inevitables. Su figura se asemeja a la de Margaret Thatcher, la ex primera ministra británica, conocida como "La dama de hierro", apodo que también se le ha asignado a la alemana. Aunque Merkel también es conservadora y científica, su ideología es más moderada que la ultraliberal de la Thatcher. Los paralelismos con el actual canciller también se han resaltado, como el hecho de que ninguno tenga hijos. Este hecho ha conducido a una pequeña polémica con la esposa de Schröder, ya que Doris Schröder se enorgullece de haber criado en solitario a una hija de 14 años de una relación anterior y ambos adoptaron una niña rusa, que ahora tiene 4 años. Merkel declaró que no le hacían falta los hijos para sentirse una mujer completa.
Celosa de su intimidad, Merkel ha tenido que mostrar su lado frívolo a los alemanes debido a la reñidísima campaña electoral de los últimos meses. Para distanciarse de su imagen de mujer fría, ha aparecido en revistas femeninas, ha hablado de su marido y de sus gustos, se ha fotografiado bebiendo cerveza o totalmente peinada y maquillada, algo que no le agrada demasiado. Ha declarado que le gustan los hombres bajitos, algo que parece indicar la elección de su actor favorito, Dustin Hoffman, aunque también siente predilección por Robert Redford, no mucho más alto. Su cantante favorito es Robbie Williams, al que pudo ver en concierto hace poco, aunque también siente pasión por la ópera.
Los principales contras que le han encontrado los alemanes son su apoyo a la guerra de Irak y a las políticas de Bush. Muchos alemanes la criticaron cuando llamó a Schröder "reaccionario antiamericano". Además su sistemática crítica a la entrada de Turquía en la Union Europea ha supuesto el rechazo de los inmigrantes turcos, uno de los colectivos extranjeros más importantes del país, y de aquellos ciudadanos con ideología más progresista. Sus declaraciones sobre la Unión Europea han sido muy polémicas ya que piensa que este organismo debe servir "para las guerras comerciales del futuro. Esto es lo que Europa necesita, y no concentrarse tanto en comprobar si los carriles-bici se construyen igual en Portugal que en Alemania noroccidental" . Además, un amplio sector de su formacion política no la quiere en la cancillería.
Los que la conocen recalcan su pensamiento analítico y su capacidad de decisión, pero critican su carácter excesivamente distante. También resaltan su obsesión por gobernar en el oeste debido a su niñez en la RDA. Su reciente llegada a la cancillería, gracias al acuerdo al que han llegado las dos principales fuerzas políticas del país la ha convertido en la primera alemana procedente del este que rige el destino de uno de los estados más importantes del mundo.

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